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Violencia obstétrica: Un concepto legalmente delictivo, moralmente inadecuado, científicamente inaceptable


Contestación al Dr. David Gómez, ginecólogo del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense y miembro de la directiva de la Sección de Psicosomática y a todos los ginecólogos/as que se hagan eco de este recurrente tema.

Estimados y distinguidos colegas:

Como todos tenemos reconocido, admitido y en base a la evolución de la medicina, cuya evidencia queda demostrada en este casi primer cuarto del siglo XXI, la misión de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) por encima de todos sus postulados estatutarios, está en continuar constantemente mejorando la salud de las mujeres, principalmente de España y la de sus futuros hijos que están por nacer. Nuestro ámbito de influencia en términos sanitarios se extiende más allá de nuestro país, tanto a áreas desarrolladas como a zonas en vía de desarrollo, donde significados especialistas de nuestra Sociedad Científica, ya sea de forma coordinada o bien como freelance, desarrollan una labor trascendente en la mejora de los resultados terapéuticos así como en la disminución de las tasas de morbimortalidad materna y fetal. Estos países, como demuestran las estadísticas, han experimentado los beneficios de dichas actividades altruistas no exentas de rigor metodológico. Nuestra influencia obstétrico-ginecológica sigue siendo decisiva y apreciada en las áreas deprimidas donde la SEGO actúa.
 
A nivel de los países punteros que forman parte del avance, cuyos resultados van a servir para ir paulatinamente evolucionando y ahondando en nuevas estrategias de prevención y tratamiento para que sean utilizados por los sistemas sanitarios, también nuestra Sociedad contribuye de manera eficiente a innovar y producir salud y erradicar aquellas enfermedades de alta prevalencia mediante programas de cribado poblacional. Solo así hemos podido reducir la tasa de mortalidad por cáncer ginecológico, enfermedades de transmisión infecciosa, prematuridad, morbimortalidad fetal, malformaciones… estando a la altura de todos los países de alto desarrollo tecnológico. Nuestros postulados y planteamientos sanitarios, tanto ginecológicos como obstétricos, son considerados en toda su dimensión, discutidos en foros internacionales de vanguardia y consensuados para su puesta en práctica.
 
Esto es consecuencia inequívoca de la responsabilidad institucional y personal de toda la directiva ejecutiva y científica así como de nuestros 9.000 asociados, para promover el conocimiento y estar al día en todas las subespecialidades que definen nuestra disciplina de Obstetricia y Ginecología.
 
La constante evaluación de nuestros especialistas es el garante de nuestra competencia institucional, siempre al servicio de la sanidad de nuestro país.
 
El gran reto, no solo para los obstetras y ginecólogos en particular, sino para los médicos y sanitarios responsables de otras disciplinas en particular, es saber que cualquier situación de salud es susceptible de enfermar, y aquí radica la labor más trascendente de nuestra misión médica, adelantar esta posibilidad diagnóstica mediante el cribado del riesgo individual y colectivo de que aparezca una situación anómala.
 
Sin menoscabo de considerar, como hacemos, que la gestación y el parto es uno de los acontecimientos más trascendentes, determinantes y entrañables dentro del proceso natural y evolutivo del ser humano, cuya protagonista fundamental es la madre (a la vez que es salvaguarda de su hijo que está por nacer) y para la que ha sido dotada por la naturaleza para este importante fin. Como todo proceso natural la gestación y el término final constituido por el parto es igualmente susceptible de sufrir situaciones, desgraciadamente agudas e imprevistas,  que conllevan a graves patologías, incluso la muerte del feto y de la madre.

En este sentido, el conocimiento actual ha permitido desentrañar las múltiples y complejas interacciones madre-feto a lo largo de toda la gestación y los cambios evolutivos que se producen en los 280 días que dura la misma. Gracias a estos conocimientos y a los procedimientos científicos a disposición de los especialistas y de las madres responsables, ha sido posible por ahora ir minimizando, y en un futuro erradicando, las secuelas de un embarazo y parto dejado al albur oportunista, sin control y por tanto sin poder detectar tempranamente cualquier adaptación tanto materna como fetal a una gestación  considerada, como la mayoría de ellas, fisiológica, pero que como todo proceso complejo y dual madre-feto, no nos olvidemos de que este importante matiz diferenciador con otras situaciones clínicas que se dan en Medicina, puede ser susceptible de enfermar y para ello estamos cada vez más preparados e informados gracias a los avances tecnológicos y de conocimiento en este y otros aspectos. En el parto, cada individuo se enfrenta de forma solitaria a su destino en 10 centímetros de vagina, está en nuestras manos acompañarlo y ayudarlo a enfrentarse al resto de una vida de 80 años con la mejor adaptabilidad, salud e independencia social.
 
Con estas bases pergeñadas nos movemos los obstetras del siglo XXI, y como seguimos afirmando, el parto es un proceso natural inherente a la más importante protagonista del mismo, la mujer, la madre, pero sin olvidarnos del compañero en este corto trayecto, el feto, cuyas vivencias adaptativas naturales son responsabilidad de la parturienta, pero conocer en cada instante sus variaciones y signos de alarma competen al obstetra y/o sanitario responsable, poniendo todo el arsenal posible a la disposición de su integridad y salud futura.
 
La SEGO entiende la libertad de expresión y pensamiento filosófico sobre cualquier tema inherente a la especialidad en Obstetricia y Ginecología, pero bajo ningún concepto ni criterio se puede sentir aludida por términos como VIOLENCIA OBSTÉTRICA, dado que vigila constantemente la buena praxis de sus asociados, tiene datos epidemiológicos de los resultados, de la evolución satisfactoria y disminuida de la morbimortalidad perinatal en este caso, y contrasta en encuentros científicos de primer nivel nuestras conclusiones para ser incorporadas  a la bibliografía actualizada, único argumento de nuestra continuidad y ejemplo para ponerla al servicio de nuestras autoridades sanitarias.
 
En el mismo sentido debemos referirnos y nos referimos al TRATO DESHUMANIZADO durante el parto, puesto que desde nuestros postulados científicos y evidentes, consideramos todo lo contrario el abandono y dejación de nuestra responsabilidad médica y de procedimientos científicos por no ponerlos a disposición de la madre y del feto durante el transcurso gestacional y el trascendente y determinante periodo del parto.
 
La medicina especulativa, totémica, no forma parte de nuestras consideraciones institucionales. Mientras la SEGO no se vea implicada directa y explícitamente por aquellos/as que exteriorizan sus opiniones sin plantear acciones legales ante un delito recogido en nuestras leyes como es cualquier tipo de VIOLENCIA, no se va a sentir aludida. En caso contrario, sí pondrá a los Servicios Jurídicos de nuestra Sociedad todos los argumentos necesarios y legales para dirimir este asunto.
 
Por último, si existen datos contrastados de que en algún medio, no dependiente de la SEGO, se practica VIOLENCIA OBSTÉTRICA en la asistencia al parto, debería trasladarse a las autoridades competentes esta perniciosa actitud, sin lugar a dudas delictiva, tanto en la acción como en la semántica del concepto emitido por parte de la autora que aparece en el texto remitido por el Dr. D. David Gómez, ginecólogo y asociado de SEGO. Complejo Universitario de Ourense. (Sección de Psicosomática).
 
Con la esperanza de que vuestros conceptos y responsabilidades obstétricas contrastadas en vuestro amplio y exitoso trayecto profesional coincida con este fundamento.
 

Recibid un cordial saludo,
 
Consejo Rector y Asesor del Comité Científico de la SEGO.

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